A carnero castrado no le tientes el rabo.

Entre tratantes es usual tentar la cola de los carneros para comprobar si están gordos. Y como quiera que los castrados, por el hecho de serlo, excusan de tal examen, el refrán, en su indirecto significado, aconseja no indagar aquello que de suyo es notorio.

Recurso: Diccionario de refranes, dichos y proverbios — Buho.Guru