A la bolsa sin dinero, dígola cuero.

Vale por menosprecio de la estrechez pecuniaria, y se remonta a los tiempos en que el dinero solía llevarse en bolsas de cuero. Tal como lo explica el marqués de Santillana, se refiere también al poco aprecio que se debe hacer de las cosas cuando éstas no sirven para lo que están destinadas.

Recurso: Diccionario de refranes, dichos y proverbios — Buho.Guru