Hombre chico, venenico.

Al igual que otros varios, afirma este refrán que el hombre de ruin talla suele ser punzante y venenoso. Así Toulouse-Lautrec, el célebre pintor: rodeado una vez de circunstantes talludos, alguien vino a decirle que sin duda debía de sentirse muy incómodo allí. «En efecto, mi querido amigo -repuso al punto el ilustre chiquito-. Me siento como una monedita de oro en medio de un montón de calderilla.».

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