poner pies en polvorosa

Huir de un peligro con rapidez; literalmente, con tanta rapidez que se levanta polvo. Al darme cuenta de que el toro venía hacia mí, puse pies en polvorosa y conseguí subirme a una encina. Hay una versión un tanto pintoresca, que remite el origen del dicho a un hecho histórico. Allá por el siglo IX, Alfonso III el Magno, rey de Asturias, libró una dura batalla contra los sarracenos del emir de Córdoba en un lugar, situado en la actual provincia de Palencia, llamado Polvoraria, es decir, Polvorosa. El rey asturiano, aunque gallego de origen, ayudado por un eclipse que facilitó la sorpresa del ataque, consiguió una gran victoria y sus enemigos huyeron precipitadamente, es decir, pusieron pies en polvorosa.

Recurso: Diccionario de refranes, dichos y proverbios on Buho.Guru