alerón

m. Sobaco. El sobaco se compara con el alero de un tejado por la forma -cóncavo- y disposición similar de ambos -situado en las partes altas-; se utiliza, en general, con voces relacionadas con el olor. Las partes del cuerpo humano se suelen convertir en comestibles o en objetos: la cabeza se transforma en calculadora, chimenea o cafetera, el trasero en pandero, el pene en lápiz o arma, etc. a través de una relación de similitud previa (el tamaño, cualidad, etc.). Esta sustitución de una voz por otra, o metáfora, se lleva a cabo gracias a la relación de analogía creada o existente -basada en un rasgo determinado, que puede cambiar de una metáfora a otra: así en las relacionadas con el pene, en la voz lápiz, se parte de un parecido formal, y en la voz arma, de una acción de «combate». En el proceso metafórico la sustitución conlleva además un enriquecimiento, es decir, el alerón no es igual a un sobaco, sino que se añaden otros matices significativos que varían en función de los términos sustituidos: animalización (asno por hombre rudo), humor (boli de tinta roja por jeringuilla), degradación (vaca por mujer obesa), ironía (afanar o currar por robar), etc. ¡Maño, como te canta (huele) el ALERÓN!

Recurso: Diccionario de argot — Buho.Guru

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  1. alerón — m. Aleta giratoria de la parte posterior de las alas de un avión y que tiene como objeto maniobrar con el aparato. Cada una de las extremidades laterales del puente de un buque. Diccionario del castellano
  2. alerón — 1. m. Cada una de las piezas salientes y móviles situadas en la parte trasera de las alas de un avión, que sirven para cambiar la inclinación del aparato o facilitar otras maniobras: el piloto accionó los alerones. Diccionario de la lengua española