a dos velas

Sin dinero o sin recursos de ningún tipo. Tengo que reducir los gastos, porque a final de mes me quedo siempre a dos velas. Antiguamente, los juegos ilegales de cartas solían celebrarse al amparo de la oscuridad; el jugador que hacía de banca, es decir, quien controlaba el dinero, solía tener junto a él dos velas para que pudiera contarlo. Si algún jugador conseguía dejar a la banca sin dinero, se decía que la dejaba a dos velas. Otra explicación hace proceder la locución del hecho de que en las iglesias, tras la misa, quedaran sólo dos pequeñas velas encendidas delante del sagrario, que alumbraban sólo un pequeño espacio.

Recurso: Diccionario de refranes, dichos y proverbios — Buho.Guru