amilanar

El valor de este verbo, es bien sabido, no es otro que el de 'atemorizar o amedrentar' o, incluso, 'desanimar' a alguien, aunque también, en su forma pronominal (amilanarse), puede ser el de 'desalentarse, acobardarse'. Y lo traemos aquí por la imagen de ese conejillo o ratón, que descubre en lo alto cómo un milano, esa ave rapaz que todavía podemos ver en algunos lugares de España, cae en picado sobre él, con escasas posibilidades de huir y aceptando el destino fatal que, nunca mejor dicho, se le viene encima. Valga también decir que milano es cualquier ave capaz de producir esa sensación de miedo y de bloqueo que siente el débil ante el fuerte. >> azorar.

Además, y ya no en el campo, sino en el mar, existe un pez llamado también milano, que mide unos veinticinco centímetros y que da unos espectaculares saltos sobre el agua, gracias a unas potentes aletas dorsales, lo que posiblemente produzca que algún pez próximo también se amilane.

Sea de tierra o de mar, sirva esta mínima referencia a la existencia en nuestra lengua de una voz que debemos, una vez más, a la naturaleza circundante.

Recurso: Diccionario del origen de las palabras — Buho.Guru

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  1. amilanar — tr. Causar tanto miedo que no se pueda actuar. Hacer caer el ánimo. Diccionario del castellano
  2. amilanar — dialecto paisa. castigar Diccionario del colombianismos
  3. amilanar — 1. intr. Causar tal miedo a uno, que quede aturdido y sin acción: el perro amilanó a los niños con sus ladridos. 2. tr. y prnl. Desanimar: se amilanó con el suspenso. Diccionario de la lengua española