guiri

Muchas son las teorías propuestas para darle un origen digno a esta palabra, a mitad de camino entre lo humorístico y lo despectivo, y que, con el paso del tiempo y la evolución de las circunstancias, tanto ha modificado sus significados en español.

En un breve repaso por éstos, digamos que los primeros guiris los encontramos en las guerras carlistas (en el segundo tercio del siglo XIX). En efecto, recibieron este apelativo los llamados liberales -especialmente sus soldados- que luchaban contra los carlistas, autores de este apodo, y avezados en el arte de referirse a sus enemigos con otros pintorescos apelativos, como el de pirujos, 'pequeños, bajitos' -aunque frecuente nombre de la Bruja Piruja en bocas infantiles-, y orzayos, 'niñeros' en vasco, en clara alusión a su defensa de Isabel II, nacida en 1830, y, por tanto, una niña durante el periodo de la guerra, acaecida entre 1833 y 1839.

Un segundo significado lo encontramos, a principios de siglo, en romanó caló, es decir, el habla de los gitanos españoles, para quienes los guiris eran, sin más, los 'miembros de la Guardia Civil'. Es muy posible que el término esté relacionado con la voz guripa, forma de llamar antes a 'la justicia' o a 'los alguaciles', derivada de gura, una voz de germanía, y que también sirvió para llamar a los 'soldados rasos', por lo que se la ha querido relacionar con la palabra gitana kuripén, 'la guerra, la batalla'. De ser esto cierto, parecería repetirse el sentido de enemistad entre los usuarios y los receptores del nombre, conocida la tópica enemistad entre gitanos y guardias civiles.

Sin embargo, pocos serán los españoles contemporáneos que hayan reconocido como usuales ninguno de los dos valores anteriores -los únicos que ofrece el Diccionario de la Academia-, dado que el que realmente subsiste es -el tercero en nuestro recorrido- el que significa 'extranjero', aunque con tres requisitos. En primer lugar, para ser guiri es necesario que el foráneo no sea de habla española. Así, por ejemplo, un venezolano o un peruano no serán guiris nunca, por muy lejos de nuestro país que tengan su residencia habitual. En segundo lugar, el auténtico guiri ha de ser de piel blanca; sería inaudito que, por ejemplo, un árabe o -incluso- un japonés se consideraran miembros de este grupo, por muy turistas que fueran. Y en tercer lugar, el guiri ha de proceder de un país más rico que el nuestro, por lo que, algunos vecinos nuestros de la Vieja Europa, menos afortunados que otros, no pueden recibir tampoco el nombre que nos ocupa. Concluyamos sugiriendo la posibilidad de que quizá los únicos que pueden optar a este nombre (por cumplir plenamente las tres condiciones) sean los turistas anglosajones y similares.

En cuanto a las hipótesis barajadas para su etimología, es conocida la que afirma que el nombre es de origen vasco (escrito, por tanto, giri, como Gernika) y que es una abreviatura de la palabra giristino, una lógica adaptación fonética de cristino, en clara referencia a la reina María Cristina de Borbón (1806-1878), regente de España desde 1833 hasta 1840, que daba nombre a los partidarios de que su hija, la futura Isabel II, fuera algún día reina de España, en oposición a los seguidores del propio hermano de Fernando VII, don Carlos, también pretendiente al trono. Esa idea de 'los otros, los que no son como nosotros, los de fuera' parece aplicable a esta etimología, y pudo llegar a estar perfectamente en el origen de la idea de 'el extranjero, el que no habla nuestro idioma, o el que no se entera de nada', valor que se habría conservado con plena vigencia.

En este mismo contexto histórico, sin embargo, según el brigadier don Romualdo Nogués (cuyo testimonio recoge Galdós [1843-1920], en el capítulo «Zumalacárregui» de sus Episodios Nacionales) la palabra guiri encuentra su origen en la Guardia Real, una unidad del ejército cristino derrotada por el citado don Tomás de Zumalacárregui (1788-1835). La etimología de la palabra, según esta teoría, se debería al hecho de que los soldados de esta Guardia Real llevaban escritas, en la gorra y en la cartuchera, las letras «G.R.I.» (iniciales de 'Guardia Real Infantería'), lo que habría motivado la creación popular de guiri, sin más connotaciones que las que podemos encontrar en las denominaciones coloquiales de «los peperos», a partir de las siglas «P.P.», de «Partido Popular», o, hace ya algunos años, «los cocos», tomada de las siglas «CC.OO.», correspondientes al sindicato comunista «Comisiones Obreras».

Sea o no cierta esta etimología, la verdad es que se siguió llamando guiris a los soldados napoleónicos -vuelve a aparecer el sentido de 'enemigo, contrario'- aunque ya no aparecieran las mencionadas iniciales «G.R.I.» en los gorros de las tropas francesas.

Recurso: Diccionario del origen de las palabras on Buho.Guru

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  1. guiri — Álava Tojo, planta leguminosa. España Miembro de la guardia civil. Nombre que los carlistas daban a los partidarios de la reina Cristina en el siglo XIX. Extranjero. Diccionario de regionalismos
  2. guiri — 1. com. col. Extranjero, turista. 2. vulg. Miembro de la guardia civil. Suele usarse en sent. desp. Diccionario de la lengua española
  3. guiri — com. Extranjero. Este término pertenece al argot clásico: se documenta desde 1896 en la obra de R. Salillas, El delincuente español. El lenguaje, pero con el significado de 'guardia civil'. Diccionario de argot